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El juicio y la crítica….mi otra mirada

¿Para qué “Otra mirada” a los conceptos que nos limitan, a todas esas creencias que nos atormentan en el día a día, que nos bloquean, que no nos dejan ser quienes ya somos en realidad? Conceptos adquiridos, aprendidos, “tragados” sin masticar ni cuestionar.

Antes de continuar con este nuevo escrito os recuerdo una pregunta que hice en la última publicación: ¿Estás viviendo tú vida o estás viviendo la vida que otro te ha dicho que es correcto vivir? ……

 

Pues bien, yo os animo a que en vuestro día a día os cuestionéis toda palabra, mensaje, pensamiento, circunstancia….lo que sea, ante lo cual lo que experimentéis sea MIEDO, porque esa emoción es la alarma interna que te indica que TE HAS PERDIDO DE TI, TE HAS DESVIADO DE TU CAMINO.

 

 

El MIEDO Y EL AMOR

En mi búsqueda personal, después de mucho indagar en cómo reconocer y gestionar las diferentes emociones, sensaciones y sentimientos que tenemos la capacidad de experimentar como seres humanos, se me hacía todo muy complejo, algo dentro me guiaba diciéndome “esto tiene que ser más sencillo” y para mí, así es si lo simplificamos…..

¿Qué os parece si reducimos todas las emociones a dos? EL MIEDO Y EL AMOR.

Son las dos fuerzas que impulsan nuestros actos y a partir de las cuales creamos nuestras experiencias y pensamientos.

Imaginaos dos sacos:

  • El saco del MIEDO y aquí metemos cualquier sensación del tipo que yo denomino “desagradable e incómoda”: molestia, enfado, rabia, ansiedad, frustración, sufrimiento, angustia….
  • El saco del AMOR y aquí metemos las opuestas, las sensaciones del tipo que yo denominaría “agradables y placenteras”: la alegría, la verdad, la coherencia interna, la calma o paz interior, la serenidad, la seguridad, la confianza en uno mismo….

Podéis ampliar la lista tanto como necesitéis, a mí simplificarlo de esta forma me ayuda mucho en mi proceso y os aseguro de que en mi práctica yo he experimentado y descubierto que es así, detrás de toda sensación desagradable se esconde un pensamiento limitante que proviene del MIEDO.

 

Vamos allá, mi propósito es ayudaros a dar la vuelta a esos conceptos limitantes, mirémoslos desde otra perspectiva y el milagro sucederá, se puede pasar del miedo al amor en un instante, poniendo conciencia.

 

La frase que hoy os comparto:

“Cuando comprendes que toda opinión es una visión cargada de historia personal, empezarás a comprender que todo juicio es una confesión”

 

Wow!!!! Cuando la leí y me cuestioné el mensaje y la sabiduría que expresa comencé a  des-hacer un nudo en mi interior. Poner esta idea en práctica en mi día a día ha sido uno de los cambios de perspectiva que más libertad interior me ha aportado y al mismo tiempo más me ha acercado con comprensión y compasión a mí misma en primer lugar y al otro.

 

Vamos a reflexionar juntos, vamos a cuestionar que es eso de “juicio, crítica, opinión ajena”…..

 

Bien, yo digo y creo firmemente que nací completa…. ¿Por qué digo que nací completa, en qué sentido? Yo, como todos vosotros, nacimos con el conocimiento profundo de quienes somos y de para qué estamos aquí, nacimos conectados 100% con nosotros mismos, sabiendo en todo momento lo que necesitábamos y siendo capaces de pedirlo….piensa en un bebé….¿hay que enseñarle a un bebé a que aprenda a reconocer cuando tiene hambre, cuando tiene sueño, cuando necesita atención, presencia….? No verdad? Nace sabiéndolo y lo pide. Vale, pues ahí va otra pregunta……..(mis escritos están llenos de preguntas y es porque yo quiero ayudaros desde ahí, quiero que os cuestionéis todo hasta que encontréis vuestras respuestas, porque no hay una respuesta válida y correcta, existe tú respuesta válida y correcta) …….. ¿qué pasa cuando ese bebé va creciendo? ¿qué sucede que parece que llega un momento en el que los adultos que acompañan a ese niño/a empiezan a actuar de forma automática indicándole al niño/a en todo momento lo que tiene que hacer, cómo y cuándo? ¿Qué nos pasa que necesitamos “controlar” al otro/a?

Os pongo un ejemplo: pasamos de percibir como “normal” que un bebé nos pida comer cuando él/ella siente hambre real, sea la hora que sea y en la cantidad que sea, a decirle a un niño/a pequeño que “ahora no toca comer” que es lo mismo que decirle “tú estás equivocado sintiendo hambre pero tranquilo, que aquí estoy yo que sé más que tú lo que te conviene y te voy a enseñar cuando es “correcto” comer, qué alimentos y en qué cantidad y es más, para que aprendas bien esta lección, si no lo haces desde mi criterio (desde mi juicio) te castigaré, te dejaré sólo/a, me enfadaré contigo, porque yo sé más que tú y mi misión es controlarte y que aprendas que en la vida hay una única forma correcta de hacer las cosas…..

¿Cómo sentís estas palabras en vuestro interior? Es lo que hacemos la mayoría aún, yo lo escribo y las palabras que resuenan en mi mente son “Qué horror” y os aseguro que yo soy la primera que he actuado desde esa perspectiva, lo he hecho y si me despisto lo sigo haciendo!!!

Pasamos de “acompañar a nuestro bebé y confiar en su demanda, de percibirlo como un ser humano completo y conectado con su conocimiento interno a querer controlarlo, adiestrarlo, criticando su sabiduría interna, desconfiando de su criterio…… y ¿sabéis desde dónde actuamos así? Desde el MIEDO.

Perdemos la conexión con nuestro conocimiento interno porque quien/es nos acompañan en el inicio de nuestra vida no confían en el suyo propio y desde ahí es imposible que puedan confiar en el de los demás, en cuanto un niño/a manifiesta sus necesidades legítimas…¿qué hacemos? Criticarlas, dudar de ellas si esas peticiones no encajan en el sistema de pensamiento en el que a nosotros nos “adiestraron”.

Os pongo este ejemplo porque aquí se ve muy claro como en un momento muy temprano de nuestra existencia empezamos a pensar que “estamos equivocados” “que nuestras señales internas están confundidas, que algo falla en nuestra brújula interior” y poco a poco vamos dejando de escuchar esas señales. Se instala en nuestro programa mental la idea de que “El otro sabe más que yo lo que me conviene y es mejor no cuestionarlo porque el resultado es…..ME QUEDO SÓLO/A” …….dejo de merecer ser querido, dejan de acompañarme con respeto y amabilidad, si reclamo lo que siento que necesito el resultado es un castigo….

¿Y por qué siendo adultos seguimos conectando tanto con este miedo? ¿Qué podía suceder en infancia si me quedaba sin el acompañamiento del adulto?  En infancia no estamos programados para poder sobrevivir de forma autónoma. Un ser humano desde su nacimiento hasta su etapa adulta necesita sentirse “a salvo” “protegido, acompañado y respetado en cada una de las fases de su crecimiento, en la medida oportuna, para poder desarrollarse y madurar emocionalmente” (Fijaos que hablo de que la función del adulto es “Acompañar” al niño/a y no  “Adoctrinarlo”).

 

No nacemos como seres autosuficientes en “el hacer” pero sí en “el ser”.

El ser humano nace para experimentar la vida plenamente, nacemos para vivir felices, así de simple y de maravilloso, y durante un tiempo, sin el acompañamiento de un adulto que nos proteja este objetivo corre peligro.

 

Es decir, que cuando los adultos que nos acompañaron en infancia se empeñaron en decirnos “cómo, cuándo y dónde” debíamos de satisfacer nuestras necesidades y el resultado de reclamarlas fue “te retiro mi acompañamiento y protección” , simplemente, nuestro instinto de supervivencia nos condujo a “adaptarnos-someternos-anestesiarnos”  a ese otro/a adulto que pretendía adoctrinarnos y del cual dependía nuestra supervivencia….un niño no puede elegir “este adulto que me acompaña no lo hace como yo lo necesito, lo voy a cambiar por otro…”

Y así vamos creciendo pendientes (desde el miedo) del juicio y opinión externa.

 

Vamos a darle la vuelta a este concepto………

 

¿Pero en realidad qué esconde una opinión, juicio o crítica de alguien?

 

Quien manifiesta un juicio hacia alguno de nuestros actos lo que en realidad está haciendo es contarnos un pedacito de su propia historia, lo que hace es hablarnos de sus miedos más profundos, de las creencias que más le impiden SER.

Un ejemplo: imagínate que en infancia los adultos que te acompañaron nombraron como positiva la cualidad/capacidad de “ser obediente, hacer lo que el otro te pide siempre y sin cuestionamientos” y como negativa la cualidad/capacidad de decir “no”. Cuando “obedecías” te mostraban afecto, estaban contigo, te felicitaban, te daban presencia pero cuando decías “no” a algo, te calificaban de des-obediente, mal-educado/a, te gritaban, se enfadaban contigo, te retiraban la mirada.

Y creces con la idea limitante de que “para que me quieran y quieran estar conmigo tengo que decir “si” a lo que me pidan y hacer lo que los demás quieran que haga”….¿Cómo crees que te sentirás ante personas que hayan podido desplegar la capacidad de decir “NO”? de entrada incómodo/a, sentirás malestar, emitirás juicios del tipo “fíjate que desagradable esta persona, que mal-educado, que mal-amigo/a, si me dice NO es que no me quiere, no me tiene en cuenta…..” e incluso podrías llegar a intentar convencerle de que está “equivocado” diciendo NO. Ese otro/a es tu espejo, es el espejo en el que ves reflejada tu capacidad para decir NO, una capacidad necesaria y positiva que a ti no te permitieron desarrollar.

En tu crítica lo que estás haciendo es contarle al otro un trocito de tu historia personal, como dice la frase que he compartido “tu crítica es una confesión de ti mismo”.

Cuando estás en la crítica, estás en el miedo, en ese miedo que experimentaste en tu infancia, miedo a “quedar desamparado y desprotegido, no ser aceptado, no ser querido y tenido en cuenta” y estás intentando “defender” un sistema de creencias limitantes que no son tuyas, que te tragaste sin masticar, te estás impidiendo a ti mismo la posibilidad de reconocer en ti y desarrollar todas tus cualidades, todo tu potencial.

 

Recordemos dos cuestiones:

  • Nacemos completos: nacemos con el potencial de desarrollar cualquier cualidad humana (no existen personas que nacen sabiendo decir NO y otras que no, simplemente a unos les han permitido y acompañado en el desarrollo de esa capacidad/cualidad más que a otros. Y las personas que en su etapa adulta trabajan y ponen conciencia en ello, pueden desarrollar igualmente esa cualidad negada en infancia, ¿cómo?, atravesando el miedo y poniéndola en práctica)
  • Somos espejos unos de otros: cualquier cualidad que veas en el otro y que te “remueva” mucho emocionalmente, es una parte de ti mismo que no reconoces porque en algún momento de tu infancia quienes te acompañaban la consideraron y nombraron como “incorrecta”.

 

Antes de reaccionar desde el enfado ante una crítica o juicio e intentar defenderte (que en realidad no te defiendes a ti, sino que defiendes unas ideas que otros te impusieron) , mira un poco más allá y plantéate ¿qué parte de su historia personal te está compartiendo esa persona, qué miedos se han despertado en el interior de esa persona ante tus palabras o actos, qué cualidad le estás mostrando que a él o ella le negaron y etiquetaron de fea, de incorrecta?

O al revés, cuando observes en el otro una cualidad/capacidad ante la cual tu primer impulso te conduce al juicio negativo, preguntante ¿qué es eso que veo en el otro y no reconozco en mí? ¿cómo me gustaría a mí desarrollar esa cualidad y para qué me sirve? ¿qué creencia limitante estoy tratando de defender y en nombre de quién (de mi madre, de mi padre….tal vez?)

 

Observando la crítica desde ese lugar, el malestar e incomodidad interno se transforma en mayor comprensión, mayor conocimiento de mí y del otro, en compasión….observando desde ahí te concedes la oportunidad de sentirte de nuevo un ser “completo”, te concedes la oportunidad de desarrollar esas cualidades reprimidas y negadas en infancia y que tan necesarias son para conseguir tu objetivo vital “VIVIR FELIZ”.

 

Una vez más transformamos lo que en principio parece un obstáculo en nuestro camino en una oportunidad de crecimiento increíble.

 

 

 

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4 comentarios en “El juicio y la crítica….mi otra mirada”

  1. Pregunta: ¿Quién es el autor de la frase «Cuando comprendes que toda opinión es una visión cargada de historia personal, empezarás a comprender que todo juicio es una confesión»?

    1. miotramirada

      Hola Paola, es una frase que me compartieron hace ya mucho tiempo y que cuando la leí ,me hizo mucho sentido y me ayudó a profundizar en el concepto de «juicio» . El autor lo desconozco, lo intenté averiguar pero a día de hoy no lo he logrado. Hasta donde yo sé, es una frase anónima.
      Que tengas buen día

  2. Hola. Me gustó el mensaje en tu publicación, pero me genera una duda. Cuando el otro pone en uno prejuicios sin conocerte en detalle y guiándose por sus presunciones y tribulaciones, llevándolas a lo negativo y dañando la confianza entregada al estarse conociendo con esa persona, y uno como protección decide tomar distancia de esa persona, entonces esa decisión no sería certera? Si podemos entender que el otro haya puesto en nosotros su juicio y prejuicio por sus razones, pero perdemos la confianza y por ello decidimos resguardarnos por el daño recibido, no estaríamos obrando bien por prevalecernos nosotros mismos?

    1. miotramirada

      Lia, gracias por tu comentario y por compartir tus dudas conmigo. Cuando juzgamos a alguien es porque «vemos» algo en esa persona, una cualidad, que en nuestro interior tenemos etiquetada como «negativa», ese rasgo que rechazamos en el otro, de algún modo está rechazado hacia nosotros mismos. La decisión de CUIDARTE, en este caso, alejándote de esta persona, no es correcta ni incorrecta en sí misma, si este momento tú conectas con esa necesidad es legítimo que te des permiso para tomar distancia. Llegados a ese punto, ahora, podrías hacer un trabajo constructivo hacia tí misma preguntándote ¿qué rasgo de esa persona te llega como dañino hacia tí? ¿cómo esta en tí ese rasgo, está aceptado o no? lo que vemos en los demás, lo vemos porque de algún modo está en nosotros también. Por ejemplo: alguién me grita y yo lo etiqueto como una persona «agresiva», lo rechazo, siento miedo y necesidad de alejarme y protegerme. Ok, lo primero, voy a validarme y tomo esa distancia que necesito. Después, me pregunto ¿qué tal me llevo yo con mi agresividad? ¿cómo la expreso? ¿me han dado permiso y me doy yo ahora permiso para gestionar mi agresividad del modo en el que me siento coherente conmigo? o no, quizás la estoy reprimiendo. No se trata de que ahora te juzgues tú en busca de si has hecho bien o mal, HAS HECHO LO QEU NECESITABAS HACER. Ahora, ¿quieres seguir indagando y tirando del hilo? no para saber si has hecho bien o mal sino para conocerte más a tí y descubrir cómo está en tí eso que percibes del otro? Te invito si tú quieres a profundizar en este tema juntas. Puedes solicitar una sesión gratuita en el apartado de la Web de «TE ofrezco». Lo hablamos y te explico cómo podría ayudarte a trabajar de un modo constructivo con el juicio y la crítica. Feliz día

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